“Damos a conocer la propuesta de salud que en equipo hemos construido: 1. Reforma estructural para que el paciente sea centro del sistema, los recursos estén a su servicio y la atención no dependa de si el sistema tiene dinero o no. 2. Despliegue de prevención en salud. Si logramos fortalecer la prevención en el sistema de salud, podemos disminuir el alta impacto de enfermedades en los colombianos y salvar vidas. 3. Infraestructura para la salud. En Boyacá demostramos que la vida de la gente se puede transformar poniendo al servicio hospitales y centros de salud dignos, equipados. Fortaleceremos en todo el país la infraestructura hospitalaria. Serán inversiones para la vida.”

Ene 28, 2022

Carlos Amaya - Centro Esperanza - Pre candidato Fuente: https://twitter.com/CarlosAmayaR/status/1487247588671864834
Datos:

Correcto

Factibilidad:

Puede ser viable, pero

Información científica:

No aplica

Razonamiento:

Incoherente

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Las declaraciones del precandidato se presentaron durante el 2do foro de las ideas, evento de campaña del partido verde. Un análisis detenido sobre las tres propuestas permite afirmar que, en general, carecen de suficiente claridad y detalle. El razonamiento de la primera propuesta resulta incoherente, la segunda propuesta es viable, pero requiere tener en cuenta otros elementos que el precandidato no menciona y, la tercera propuesta, aunque resulta imprecisa, contiene datos que, según los datos consultados, resultan correctos.

Sobre la primera propuesta: “Reforma estructural para que el paciente sea centro del sistema, los recursos estén a su servicio y la atención no dependa de si el sistema tiene dinero o no”, sería necesario que el precandidato definiera con mayor profundidad el contenido y alcance de la reforma propuesta. Es común señalar la necesidad de “reformas estructurales”, pero recordemos que se han efectuado numerosas reformas de este tipo, y que no por denominarse estructurales, son efectivas. En Colombia varias reformas han buscado superar los inconvenientes que afectan al sistema general de seguridad social en salud (SGSSS), entre ellos: “un acceso inoportuno a los servicios en los diferentes niveles, los problemas de calidad en la prestación del servicio, la ineficiencia en el uso de los recursos, el énfasis en el enfoque curativo antes que en el promocional y preventivo, la iliquidez y dudas en relación con la sostenibilidad del sistema, la explosión tecnológica en salud que ha elevado costos”. De hecho, el proyecto de la actual Ley Estatutaria 1751 de 2015, por la cual se regula el derecho fundamental a la salud, buscó realizar una “reforma estructural que limite el lucro basado en la enfermedad y priorice el garantizar un derecho humano fundamental y no la rentabilidad de un negocio”, algo similar a lo que también plantea el precandidato. Adicionalmente, tampoco queda claro si la reforma propuesta va en la línea de eliminar las EPS (como se observa en la página web del candidato al señalar que propone eliminar la intermediación financiera), puesto que también manifiesta la necesidad de realizar una reforma que mejore el sistema de control que ejerce la Superintendencia Nacional de Salud sobre las EPS.

Pero todavía resulta más llamativo que el precandidato señala que esta reforma tendría como enfoque un modelo de atención centrado en el paciente, con independencia de si el sistema cuenta o no con recursos. Es extraña esta afirmación porque no es claro cómo podría operar adecuadamente un sistema sin recursos. Es bien conocida la preocupación, incluso a nivel internacional, acerca de cómo crear buenos sistemas de financiación sanitaria, precisamente porque de ellos depende la adecuada prestación y la cobertura: que toda la población pueda acceder a los servicios de salud. Así, por ejemplo, en el 2008, la Corte Constitucional puso en evidencia las fallas en la regulación del sistema, señalando entre ellas las fallas en la  sostenibilidad y flujo de recursos. De manera que, lo que parecería más adecuado, es que el precandidato respondiera a la pregunta acerca de cómo considera que debe diseñarse el financiamiento del sistema de salud colombiano.

Vale la pena hacer una reflexión final. Realizar reformas estructurales generalmente implica realizar cambios en las normas: en las leyes o incluso en la Constitución Política. Con lo cual debe entenderse que una reforma estructural no depende únicamente de la voluntad del Presidente de la República, sino de un consenso político articulado entre varios grupos de la sociedad. En este sentido vale preguntar si otras reformas, que no impliquen grandes cambios jurídicos, también deberían proponerse, es decir, reformas de tipo administrativo, económico o social que logren una verdadera implementación de las regulaciones vigentes.

Sobre la segunda propuesta: fortalecer la prevención en el sistema de salud para disminuir el alto impacto de enfermedades en los colombianos y salvar vidas, puede decirse que no es una propuesta novedosa. Desde la ley 100 de 1993 está descrito este modelo, otra cosa es que el sistema no logra en la práctica extender este enfoque y darle prioridad. De este modo, lo relevante sería que el precandidato explicara cómo se podría lograr que todos los prestadores de salud lo asuman como prioritario. Ahora bien, frente a la afirmación de que con este enfoque se disminuirá el alto impacto de enfermedades, puede decirse que, si bien es factible que la prevención tenga estos efectos, lo relevante sería definir cómo se espera cuantificar este impacto, algo que hasta el momento no se hace rigurosamente en Colombia.

Finalmente, sobre la tercera afirmación: “En Boyacá demostramos que la vida de la gente se puede transformar poniendo al servicio hospitales y centros de salud dignos, equipados” y, sobre  su tercera propuesta: “Fortaleceremos en todo el país la infraestructura hospitalaria. Serán inversiones para la vida”, si bien no se pudo corroborar plenamente esta afirmación, vale la pena traer los siguientes datos: al revisar el indicador de camas por cada mil habitantes, uno de los indicadores de infraestructura, se encuentra que en Boyacá tiene un valor de 1,22, que es superior al promedio nacional (0,5). Así, aunque valdría la pena que el precandidato explicara a qué se refiere con infraestructura de salud, si sólo se refiere a camas disponibles, entonces podemos decir que su su afirmación es correcta. Adicionalmente, teniendo en cuenta las cifras del Sistema General de Participaciones (SGP), la inversión en salud del departamento de Boyacá (régimen subsidiado, salud pública y subsidio a la oferta), entre 2014 y 2019, tomando los 123 municipios, se comportó de la siguiente manera: la inversión para 2016 fue de 210.850.103.357 de pesos y para 2019 esta cifra fue de 279.508.886.887 de pesos. Es decir, tuvo un incremento del 32,5%. Esta inversión en el año 2019 se distribuyó de la siguiente manera: el 84,9% se destinó a la salud subsidiada, el 7,5% a la salud pública, y un porcentaje similar para el subsidio a la oferta.

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