por Coordinacion Innos | Feb 27, 2026 | Uncategorized
El país no sale del dolor que ha causado la muerte de la muerte de Kevin Arley Acosta (7 años), niño con hemofilia A severa, tras una interrupción de su tratamiento con Emicizumab. Este caso desnuda, nuevamente, las graves deficiencias en las que actualmente se halla inmerso el sistema de salud. Pero, lamentablemente, no es el único caso. Recientemente se conoció que otro paciente, menor de edad, Robinson Farid Montenegro, con diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda, quien completó cinco semanas sin tratamiento oncológico.
Al analizar lo ocurrido en estos dos casos, se identifican fallas graves en la continuidad terapéutica, demoras administrativas, desabastecimiento y respuestas institucionales que profundizan la desconfianza pública. La crisis del sistema, más allá de ser un asunto de flujos de recursos, pugnas políticas y debates ideológicos; tiene impacto real en las personas y en las familias, particularmente en quienes viven con un diagnóstico de enfermedad crónica o de enfermedad huérfana.
Las dimensiones de la crisis actual se evidencian en múltiples interrupciones de tratamientos vitales, aumento considerable de barreras administrativas y frecuentes quejas por desabastecimiento de medicamentos esenciales y también de alto costo. Los casos analizados no son eventos aislados, sino muestras de un patrón que afecta especialmente a población pediátrica y a quienes dependen de terapias, medicamentos e intervenciones continuas.
En el caso de Kevin, de 7 años, quien dejó de recibir el medicamento indicado para tratar su hemofilia desde diciembre de 2025; una simple caída en bicicleta provocó consecuencias lamentables. Al no contar con la profilaxis activa necesaria para su condición de salud, presentó complicaciones graves que culminaron con su fallecimiento el 13 de febrero de 2026 en UCI del Hospital La Misericordia (Bogotá).
La familia denunció demoras en autorizaciones y traslados entre Pitalito, Neiva y Bogotá. El caso generó amplia controversia por declaraciones oficiales que enfatizaron la prevención familiar, lo que organizaciones y expertos consideraron una desviación de la responsabilidad institucional.
En la misma semana en que se conoció la muerte de Kevin, se denunció que Robinson, menor con leucemia linfoblástica aguda, acumulaba cinco semanas sin recibir quimioterapia ni medicamentos esenciales, elevando el riesgo de progresión y desenlaces fatales.
Organizaciones de pacientes advirtieron que se trata de un patrón repetido de fallas en continuidad terapéutica en tratamientos de alto costo, que exige medidas urgentes. Tristemente, ninguno de estos dos casos los podemos considerar aislados o eventos raros, por el contrario, son reiterados y cada vez se hacen más denuncias que hacen pensar que están aumentando estos incumplimientos del sistema de salud.
Un patrón común entre los dos casos.
Si bien es claro que en estos dos niños las fallas del sistema son evidentes y son comunes, debemos recordar que no son los únicos pacientes que hoy sufren por la debilidad del sistema de salud, por las deficiencias en la continuidad y en la integralidad de los tratamientos y por la enorme incertidumbre y desconfianza que se han apoderado de todas las relaciones entre las instituciones sanitarias. Algunos de los aspectos que se evidencian de estos casos son:• Desabastecimiento y suspensión de terapias vitales: Interrupciones de medicamentos claves y quimioterapias pediátricas reflejan un sistema de suministro frágil y sin planes de contingencia.
- Demoras administrativas y de traslado: Retrasos en autorizaciones, cambio de IPS y demoras en remisiones empeoran cuadros clínicos en patologías tiempo-dependientes.
- Respuestas institucionales insuficientes: Declaraciones oficiales que culpabilizan a las familias agravan la desconfianza y omiten el deber estatal de garantizar continuidad y oportunidad en la atención.
- Incremento de quejas y alerta de organismos de control: Se reportan aumentos significativos de quejas y pronunciamientos de Procuraduría, Fiscalía y organizaciones de pacientes sobre fallas sistémicas.
- Ante tales fallas estructurales y funcionales, es fundamental escuchar las voces de las organizaciones de la sociedad civil como Pacientes Colombia, que han documentado un patrón generalizado de interrupciones y demoras en tratamientos de alto costo. Así mismo, los expertos consultados por medios señalan que, con tratamiento continuo, pacientes pediátricos con hemofilia pueden llevar una vida activa; y que, en oncología pediátrica, suspender quimioterapias incrementa significativamente el riesgo de mortalidad y de recaídas.
¿Qué debería hacer el país para resolver esta grave situación?
Ante este panorama, es importante revisar las experiencias y modelos internacionales que son exitosos en el control de enfermedades crónicas y de alto costo. A continuación, algunos ejemplos que deberían tenerse en cuenta como referentes:
- Fondos nacionales especiales para terapias de alto costo (Reino Unido, Canadá): Estos fondos, financiados con presupuesto protegido por ley, con garantía de asignación de recursos, sin depender de las reglas del aseguramiento, favorecen la atención de pacientes crónicos, priorizando inmunoterapias y fármacos oncológicos pediátricos, entre otros.
- Centros de excelencia con autonomía clínica y logística (Alemania, Japón): El país debe avanzar en la creación y permanencia de centros nacionales excelencia clínica e investigación en patologías como hemofilia y cáncer pediátrico, con equipos multidisciplinarios, protocolos uniformes y compras directas.
- Registro nacional unificado e interoperable (países nórdicos): Colombia ha sido reconocida en el monitoreo del cáncer infantil mediante registros y sistemas de vigilancia. Es clave que estos sistemas permitan acortar los tiempos de respuesta a situaciones críticas como las que se están presentando actualmente y, de esta forma, garantizar la oportunidad en diagnósticos, entregas de medicamentos y desenlaces positivos; a partir de contar con alertas tempranas ante interrupciones.
- Compras centralizadas y contratos de riesgo compartido (UE): Avanzar en esquemas de negociación de precios y garantizar suministro mediante compras centralizadas y esquemas de pago por resultados para terapias de alto costo.
- Entrega domiciliaria obligatoria para tratamientos crónicos (Reino Unido): Este tipo de estrategias se han implementado ya en el país, pero actualmente están en declive o se han dejado de realizar debido a la crisis del sistema, a la escasez de medicamentos y a los problemas de los operadores logísticos, ampliamente conocidos. Es urgente resolver estas fallas.
- Participación vinculante de organizaciones de pacientes (Europa, Canadá): Reconocer el valor que aportan las asociaciones de Pacientes y favorecer que cuenten con voz y voto en decisiones de compra, rutas de atención y evaluación de desempeño de EPS y hospitales; así como en la generación de soluciones concertadas a la crisis y para el rediseño estructural del sistema.
A manera de conclusión.
Estas son solo algunas posibilidades para enfocar esfuerzos y recursos en esta problemática específica, que se desprende de los análisis sobre los casos descritos. No obstante, la solución de fondo debe responder a una planificación concertada y sustentada en datos, que cierre, de forma urgente, las grietas y las profundas brechas que el sistema tiene actualmente; al tiempo que se reorganice estructuralmente todo el diseño institucional y de flujo de recursos que deben garantizar el acceso oportuno, integral y con calidad a los servicios, para todos los colombianos.
De igual manera, hacemos un llamado al gobierno para que no caiga en el error de asignarles a pacientes y cuidadores toda la responsabilidad de mantense en buen estado de salud, cuando las responsabilidades institucionales pesan mucho más, especialmente en enfermedades crónicas y de alto costo, en las cuales la continuidad e integralidad del tratamiento son criticas e imprescindibles y no pueden ser asumidas por las personas que, en su mayoría, no están en capacidad de sufragar los costos de medicamentos, dispositivos, insumos y atenciones de alta especialización.
por Coordinacion Innos | Feb 12, 2026 | Uncategorized
Mediante la Resolución 2764 del 30 de diciembre de 2025 el gobierno nacional hizo el aumento obligatorio en el monto de la UPC para 2026. Como lo hemos analizado previamente, este acto regulatorio tiene tres características importantes:
- Incremento global: 12,94%
- Régimen contributivo: aumento del 9,03%
- Régimen subsidiado: aumento del 16,49%, en cumplimiento de órdenes de la Corte Constitucional para cerrar la brecha histórica.
Es importante recordar que la UPC financia todos los servicios y tecnologías en salud que forman parte del Plan de Beneficios en Salud (PBS). Estos servicios y tecnologías están definidos en resoluciones previas y actualizaciones técnicas. De forma muy general, la UPC se utiliza para:
- Financiar los servicios y tecnologías médicas que ya venían siendo cubiertas antes de 2026
- Cubre nuevas tecnologías financieras reconocidas en la vigencia 2026
Estas actualizaciones están contenidas en la Resolución 2765 de 2025, que actualiza el PBS 2026.
- Cubre todo el conjunto del PBS 2026 (Plan de Beneficios en Salud)
Esto incluye:
- Medicamentos financiados con cargo a UPC
- Procedimientos en salud CUPS
- Servicios de laboratorio clínico
- Tecnologías de salud incorporadas en anexos técnicos
- Programas especiales de salud pública (como vacunación, algunos biológicos, terapia integral, manejo de crónicos, etc.)
Todas las tecnologías médico‑sanitarias financiadas históricamente por la UPC, incluyen:
- Consultas, urgencias y hospitalización
- Servicios de apoyo diagnóstico
- Procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos
- Laboratorio clínico
- Atención materna y del recién nacido
- Atención de enfermedades crónicas
- Salud mental financiada vía UPC
- Atención de cáncer en el paquete financiado por UPC
- Programas de promoción y prevención financiados por el asegurador
En pesos los valores para este año de la UPC son:
| Régimen |
Valor anual UPC 2026 |
Variación (%) |
| Contributivo |
$1.658.912 |
+9,03 % |
| Subsidiado |
$1.541.706 |
+16,49 % |
El monto reconocido real varía por edad y sexo y zona debido a ponderadores o primas definidas en la normatividad.
Los ajustes regionales incluyen grandes ciudades, zona especial de dispersión (municipio‑a‑municipio) y zona alejada (San Andrés); adicionalmente, hay UPC diferencial indígena.
¿Cómo se compara 2026 con años previos?
Con base en datos oficiales de valores y variaciones año a año, esta ha sido la variación en el aumento de la UPC desde 2018.
Aumentos de la UPC por año (valores y % de incremento)
| Año |
Régimen contributivo (var %)* |
Régimen subsidiado (var %)* |
| 2018 |
7,83 % |
7,83 % |
| 2019 |
5,31 % |
9,40 % |
| 2020 |
5,36 % |
5,36 % |
| 2021 |
5,18 % |
5,18 % |
| 2022 |
5,42 % |
6,33 % |
| 2023 |
30,26 % |
20,88 % |
| 2024 |
12,01 % |
12,01 % |
| 2025 |
5,36 % |
5,36 % |
| 2026 |
9,03 % |
16,49 % |
*Los valores provienen de resoluciones oficiales del Ministerio de Salud y gacetas legislativas con UPC por régimen contributivo y subsidiado.
- Moderado comparado con picos excepcionales
- El año 2023 tuvo un aumento muy alto: 30,26 % en contributivo y 20,88 % en subsidiado, mucho mayor a los incrementos típicos previos.
- 2026 (9,03 % y 16,49 %) queda por debajo de 2023 en el régimen contributivo y entre 2022-2024 en magnitud, pero sigue siendo notable, especialmente en el subsidiado.
- Más alto que varios años regulares
- Entre 2018-2022, los aumentos anuales rondaban entre 5 % y 7 % para ambos regímenes, con incrementos similares entre contributivo y subsidiado.
- El 9,03 % (contributivo 2026) es mayor que estos años estándar.
- Mayor énfasis en equidad entre regímenes
- Desde 2023 empezó un proceso de equiparación de la UPC subsidiada hacia el 95 % de la contributiva, ordenado por la Corte Constitucional, con fuertes aumentos en el subsidiado.
- En 2026, el subsidio sube 16,49 %, claramente más que en años recientes (salvo 2023).
Resumen comparativo de tendencias
Tendencias regulares (2018-2022 y 2024-2025)
- Aumentos estables, moderados (entre 5 y 7 %), con un pico histórico de incremento en 2023, impulsado por ajustes técnicos e inequidades previas.
2026: énfasis en justicia social y brecha
- Contributivo: ~9 %, mayor que la mayoría de los años estándar, aunque menor que el gran pico de 2023.
- Subsidiado: ~16,5 %, un salto significativo para cerrar brechas, muy superior a los años regulares previos (salvo 2023).
Gráfica comparativa del incremento de la UPC entre 2018 y 2026 contra la variación anual de la Inflación en el país, en el mismo periodo.
El pico de 2023 resalta claramente como un año atípico, especialmente en el régimen contributivo. Entre 2018 y 2022 se observa una estabilidad relativa (alrededor del 5–7 %).
En 2026 se nota:
- Un repunte moderado en el contributivo.
- Un salto fuerte en el subsidiado, consistente con la política de cierre de brechas.
Conclusiones:
- El incremento total de la UPC para 2026 (~12,94 %) es más alto que muchos años recientes regulares y refleja una tendencia a equilibrar recursos entre regímenes.
- Sin embargo, no supera los niveles máximos históricos de 2023, que fue un año atípico con aumentos muy elevados.
- Este aumento excepcional en 2023 se explica por varios factores como los efectos post pandemia en enfermedades crónicas, el aumento de demanda de servicios represados, la inflación del 13,3% en 2022 la mayor en dos décadas), así como las problemáticas acumuladas de financiamiento de EPS e IPS y algunos cambios metodológicos, sumados a la ampliación de la canasta de servicios.
- Un factor clave que debe tenerse en cuenta es la inflación específica para el sector salud. Los datos publicados por diversas fuentes muestran que la tendencia es a un mayor incremento de los precios y costos en este sector, con respecto al IPC general.
- Esta diferencia se explica por presiones de precio sostenidas en servicios médicos y productos sanitarios, que es un comportamiento habitual en un sector con alta dependencia de tecnologías novedosas y costosas, así como de talento humano técnico y altamente especializado.
- Esto explica por qué aumentos como los de la UPC deben considerar no solo el IPC general, sino también la inflación de salud específica (pues los costos reales del sistema se mueven a un ritmo superior).
Las cifras de muestran que el sector continúa enfrentando una inflación elevada, que sobrepasa las tendencias en el aumento reglamentado por el gobierno. Ello sumado al aumento sostenido (y preocupante) de la siniestralidad y a las fallas que persisten en el acceso, la oportunidad y la continuidad de la atención y de la dispensación de medicamentos y tecnologías sanitarias; ratifican la insuficiencia del aumento de la UPC para 2026 y no favorecen una solución a la crisis actual.
por Coordinacion Innos | Feb 2, 2026 | Uncategorized
Para 2026 en Colombia, el Gobierno fijó oficialmente el incremento de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) —el valor que el Estado paga a las EPS por cada afiliado en el sistema de salud— con las siguientes cifras:
Incrementos de la UPC para 2026
Incremento global de la UPC: 12,94 % respecto a 2025. Esto representa un aumento de más de 11,6 billones de pesos en los recursos totales del sistema de salud, que pasarán de cerca de 89,8 billones de pesos en 2025 a más de 101,3 billones de pesos para 2026.
- Régimen contributivo: ↑ 9,03 %.
- Régimen subsidiado: ↑ 16,49 %.
Estas cifras son las recomendadas técnicamente por la Comisión Asesora de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud y oficializadas por el Ministerio de Salud y Protección Social.
Como consecuencia:
- La UPC sube un 12,94 % en promedio para 2026.
- El incremento no es uniforme; es menor en el régimen contributivo y mayor en el subsidiado para avanzar en la equiparación de recursos entre ambos regímenes, como ordena la Corte Constitucional.
¿Qué efectos positivos y negativos tendrá este aumento en la financiación de la atención, el acceso a servicios y la sostenibilidad del sistema?
El aumento de la UPC para 2026 (12,94 % en promedio) tiene efectos mixtos sobre el sistema de salud colombiano. Este aumento impacta varios aspectos del sistema como: financiación, acceso a servicios y sostenibilidad, con cambios positivos y negativos.
- Financiación de la atención en salud
Efectos positivos
- Más recursos para el sistema: el incremento (más de 11,6 billones de pesos adicionales) mejora la capacidad de pago a EPS, IPS y hospitales.
- Reducción parcial del déficit: especialmente en el régimen subsidiado, donde el aumento fue mayor (16,49 %), ayudando a cerrar brechas históricas frente al contributivo.
- Mejor flujo de caja: las EPS tienen mayor margen para pagar servicios represados, medicamentos de alto costo y tecnologías no PBS.
Efectos negativos
- Puede no ser suficiente: varios gremios advierten que el aumento no cubre completamente:
- La inflación médica real (medicamentos, insumos, tecnología).
- El impacto del fuerte aumento del salario mínimo (23 %), que eleva costos laborales en clínicas y hospitales.
- Riesgo de déficit persistente en EPS con problemas estructurales de gestión o alta población de alto riesgo.
- Acceso a servicios de salud
Efectos positivos
- Menos barreras financieras para autorizar servicios, en especial:
- Consultas especializadas.
- Medicamentos.
- Procedimientos de mediana y alta complejidad.
- Fortalecimiento del régimen subsidiado, lo que beneficia a población más vulnerable.
- Posible reducción de tiempos de espera si los recursos se traducen en pagos oportunos a prestadores.
Efectos negativos
- No garantiza mejoras inmediatas en el acceso:
- Persisten problemas no financieros:
- Falta de especialistas.
- Débil red hospitalaria en zonas rurales.
- Trámites administrativos complejos.
- Sostenibilidad del sistema de salud
Efectos positivos
- Avanza en la equiparación de la UPC entre regímenes, una exigencia constitucional clave para la sostenibilidad a largo plazo.
- Reduce el riesgo de colapso inmediato de EPS e IPS con alta presión financiera.
- Permite una planeación presupuestal más cercana a las necesidades para 2026.
Efectos negativos
- Presión fiscal alta: el aumento exige mayores recursos del Presupuesto General de la Nación.
- Existe el riesgo de que el problema sea estructural, no solo de monto: subir la UPC sin reformas de eficiencia puede postergar, pero no resolver, la crisis.
Conclusión:
El aumento de la UPC en 2026 es necesario y positivo, especialmente para el régimen subsidiado, pero no es una solución definitiva.
Su impacto real dependerá de:
- La oportunidad en los giros.
- La gestión de EPS e IPS.
- Medidas adicionales de control de costos y eficiencia.
- Reducción sistemática del déficit acumulado en el sector salud.
Análisis de este incremento.
A pesar de los anuncios del gobierno sobre el aumento de la UPC por encima de la inflación general y sectorial, persisten serias preocupaciones por el aumento sostenido de la siniestralidad en salud, que ha alcanzado niveles superiores al 110% para 2025, según datos de la ANDI. Esta agremiación había propuesto un aumento de la UPC mayor al 15,6%, para avanzar en el cierre de estas brechas.
Para ACEMI, el incremento debería haber sido incluso mayor a lo propuesto por la ANDI y superior al 17,3%.
Con este panorama, se espera un escenario de gran incertidumbre y preocupación por el sistema durante el año que comienza, con el riesgo de que la crisis continúe y se agudice aún más, afectando a pacientes y familias quienes son los que sufren por el desabastecimiento y las demoras en la atención.
Es urgente que todos los actores del sistema de salud y que todos los responsables políticos, así como los candidatos a las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, tengan claridad sobre la necesidad de revisar a fondo las finanzas del sistema de salud, que atraviesa por una de sus mayores crisis de operatividad y de confianza.
Para 2026 en Colombia, el Gobierno fijó oficialmente el incremento de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) —el valor que el Estado paga a las EPS por cada afiliado en el sistema de salud— con las siguientes cifras:
Incrementos de la UPC para 2026
Incremento global de la UPC: 12,94 % respecto a 2025. Esto representa un aumento de más de 11,6 billones de pesos en los recursos totales del sistema de salud, que pasarán de cerca de 89,8 billones de pesos en 2025 a más de 101,3 billones de pesos para 2026.
- Régimen contributivo: ↑ 9,03 %.
- Régimen subsidiado: ↑ 16,49 %.
Estas cifras son las recomendadas técnicamente por la Comisión Asesora de Beneficios, Costos y Tarifas del Aseguramiento en Salud y oficializadas por el Ministerio de Salud y Protección Social.
Como consecuencia:
- La UPC sube un 12,94 % en promedio para 2026.
- El incremento no es uniforme; es menor en el régimen contributivo y mayor en el subsidiado para avanzar en la equiparación de recursos entre ambos regímenes, como ordena la Corte Constitucional.
¿Qué efectos positivos y negativos tendrá este aumento en la financiación de la atención, el acceso a servicios y la sostenibilidad del sistema?
El aumento de la UPC para 2026 (12,94 % en promedio) tiene efectos mixtos sobre el sistema de salud colombiano. Este aumento impacta varios aspectos del sistema como: financiación, acceso a servicios y sostenibilidad, con cambios positivos y negativos.
- Financiación de la atención en salud
Efectos positivos
- Más recursos para el sistema: el incremento (más de 11,6 billones de pesos adicionales) mejora la capacidad de pago a EPS, IPS y hospitales.
- Reducción parcial del déficit: especialmente en el régimen subsidiado, donde el aumento fue mayor (16,49 %), ayudando a cerrar brechas históricas frente al contributivo.
- Mejor flujo de caja: las EPS tienen mayor margen para pagar servicios represados, medicamentos de alto costo y tecnologías no PBS.
Efectos negativos
- Puede no ser suficiente: varios gremios advierten que el aumento no cubre completamente:
- La inflación médica real (medicamentos, insumos, tecnología).
- El impacto del fuerte aumento del salario mínimo (23 %), que eleva costos laborales en clínicas y hospitales.
- Riesgo de déficit persistente en EPS con problemas estructurales de gestión o alta población de alto riesgo.
- Acceso a servicios de salud
Efectos positivos
- Menos barreras financieras para autorizar servicios, en especial:
- Consultas especializadas.
- Medicamentos.
- Procedimientos de mediana y alta complejidad.
- Fortalecimiento del régimen subsidiado, lo que beneficia a población más vulnerable.
- Posible reducción de tiempos de espera si los recursos se traducen en pagos oportunos a prestadores.
Efectos negativos
- No garantiza mejoras inmediatas en el acceso:
- Persisten problemas no financieros:
- Falta de especialistas.
- Débil red hospitalaria en zonas rurales.
- Trámites administrativos complejos.
- Sostenibilidad del sistema de salud
Efectos positivos
- Avanza en la equiparación de la UPC entre regímenes, una exigencia constitucional clave para la sostenibilidad a largo plazo.
- Reduce el riesgo de colapso inmediato de EPS e IPS con alta presión financiera.
- Permite una planeación presupuestal más cercana a las necesidades para 2026.
Efectos negativos
- Presión fiscal alta: el aumento exige mayores recursos del Presupuesto General de la Nación.
- Existe el riesgo de que el problema sea estructural, no solo de monto: subir la UPC sin reformas de eficiencia puede postergar, pero no resolver, la crisis.
Conclusión:
El aumento de la UPC en 2026 es necesario y positivo, especialmente para el régimen subsidiado, pero no es una solución definitiva.
Su impacto real dependerá de:
- La oportunidad en los giros.
- La gestión de EPS e IPS.
- Medidas adicionales de control de costos y eficiencia.
- Reducción sistemática del déficit acumulado en el sector salud.
Análisis de este incremento.
A pesar de los anuncios del gobierno sobre el aumento de la UPC por encima de la inflación general y sectorial, persisten serias preocupaciones por el aumento sostenido de la siniestralidad en salud, que ha alcanzado niveles superiores al 110% para 2025, según datos de la ANDI. Esta agremiación había propuesto un aumento de la UPC mayor al 15,6%, para avanzar en el cierre de estas brechas.
Para ACEMI, el incremento debería haber sido incluso mayor a lo propuesto por la ANDI y superior al 17,3%.
Con este panorama, se espera un escenario de gran incertidumbre y preocupación por el sistema durante el año que comienza, con el riesgo de que la crisis continúe y se agudice aún más, afectando a pacientes y familias quienes son los que sufren por el desabastecimiento y las demoras en la atención.
Es urgente que todos los actores del sistema de salud y que todos los responsables políticos, así como los candidatos a las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales, tengan claridad sobre la necesidad de revisar a fondo las finanzas del sistema de salud, que atraviesa por una de sus mayores crisis de operatividad y de confianza.
por Coordinacion Innos | Dic 15, 2025 | Uncategorized
¿Cuál es el estado actual y los desafíos de la digitalización en salud en Colombia?
El proceso de transformación digital de la salud en el país está avanzando por buen camino, según la opinión de los expertos consultados y de acuerdo con la revisión de fuentes de información especializadas. Hay experiencias tanto a nivel nacional como territorial, de grandes progresos en la aplicación de tecnologías de la cuarta revolución industrial, así como de las más recientes herramientas entre las cuales se encuentran el uso y análisis de grandes bases de datos (Big Data) y la IA. El país ha logrado un nivel alto de digitalización de la información de salud, lo cual facilita la aplicación de estas nuevas tecnologías analíticas y abre las puertas a un manejo más profundo y detallado de los datos para mejorar la oportunidad y la calidad de la toma de decisiones.
Sin embargo, persisten obstáculos y desafíos para conseguir su consolidación de forma más amplia y con alcance a todos los actores del sistema.
Para los analistas consultados las claves de futuro del ecosistema de tecnologías en salud se pueden resumir de la siguiente manera:
- Fortalecimiento de capacidades del recurso humano e infraestructuras
- Creación de consensos para estandarizar procesos de investigación y desarrollo tecnológico
- Modernización de los procesos de aprobación de innovaciones en las agencias regulatorias.
- Aprovechamiento de las ventajas comparativas del país en biodiversidad.
En este último episodio de 2025 de Territorios de Innovación en Salud, hablamos con tres expertos en salud digital. El Dr. Walter Suárez, Médico cirujano especializado en salud pública e informática médica, egresado de las Universidades de El Bosque en Colombia y Tulane y Minnesota en Estados Unidos, y es actualmente el Director Ejecutivo de Estrategias y Políticas de Salud Digital de la organización Kaiser Permanente. Quien identificó algunos desafíos como:
- Necesidad de completar la transición del papel a los sistemas de información digital.
- Desarrollar más a fondo el talento humano especializado en salud digital
- Implementación ética de la IA en salud.
El Dr. Miguel Ángel Bustos Uribe con Estudios profesionales en Economía, Maestría en Cooperación Internacional y Políticas de Desarrollo estudios posteriores en el Desarrollo y Gestión de Clúster, Experiencia profesional desde el año 2008 en Colombia y en el exterior en coordinación, administración y ejecución de proyectos de Desarrollo Empresarial, quien considera que los mayores desafíos para la salud digital en el país son:
- Necesidad de un marco regulatorio claro
- Requerimiento de mayor capital y financiación
- Articulación entre diferentes unidades gubernamentales
- Formación de capital humano especializado
Y el doctor Juan Gabriel Cendales. Médico colombiano con una destacada trayectoria en la gestión y dirección de instituciones de salud. Graduado en Medicina y especializado en Medicina Interna por la Universidad El Bosque, MBA en INALDE Business School de la Universidad de La Sabana quien nos explicó que, según estudios recientes, el 25% de la población mundial utiliza dispositivos wearables para monitorear variables fisiológicas, aunque este tipo de dispositivos no ha avanzado tanto en el país, hay grandes oportunidades para la salud digital porque en Colombia el 98% de la población tiene acceso a telefonía móvil.
Ellos coincidieron en reconocer los grandes desarrollos nacionales en salud digital y en resaltar también las oportunidades de crecimiento en este sector.
De esta forma les extendemos una invitación cordial a escuchar sus reflexiones y las recomendaciones que hacen para los próximos años, sentando bases para el desarrollo de la transformación digital en salud, como una de las líneas de acción que permitirán superar la crisis actual del sistema.
Reciban nuestra bienvenida a un nuevo episodio de Territorios de Innovación en Salud.
Escucha el capitulo completo aqui – Episodio 12 Salud Digital y Nuevas Fronteras Tecnológicas
por Coordinacion Innos | Dic 11, 2025 | Uncategorized
Bogotá, Colombia — La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI-WIPO) publicó el informe World Intellectual Property Indicators 2025, un análisis detallado del comportamiento global de los sistemas de Propiedad Intelectual. Desde INNOS se ha preparado un análisis del documento y sus implicaciones para Colombia, especialmente en los sectores de salud y ciencias de la vida.
Hallazgos Globales del Reporte WIPO 2025
El informe revela que en 2024 se registraron más de 3,7 millones de solicitudes de patentes, la cifra más alta en la historia. Las áreas con mayor actividad inventiva fueron tecnología médica (264.900 solicitudes), biotecnología (115.700 solicitudes) y productos farmacéuticos (119.600 solicitudes), que juntas representan cerca del 14% del total mundial.
Asia continúa siendo el epicentro de la innovación global, concentrando el 70% de las solicitudes de patentes, mientras América Latina participa con apenas el 1,5%.Esta brecha refleja las diferencias en inversión, infraestructura de investigación, talento científico y marcos de propiedad intelectual.
Implicaciones para Colombia: Validación del Diagnóstico PINNOS
Para Colombia, el documento es especialmente relevante. El reporte PINNOS 2024 identificó 369 organizaciones activas en innovación en salud en el país y un crecimiento del ecosistema del 38%. Sin embargo, también advirtió que el sistema y la política pública de propiedad intelectual aún presentan brechas para la identificación, protección, transferencia y escalamiento de innovaciones en salud.
Los hallazgos de WIPO 2025 refuerzan este diagnóstico: los países que lideran en propiedad intelectual son los mismos que lideran en producción biomédica, atracción de investigación clínica y desarrollo de tecnologías sanitarias avanzadas. La correlación es contundente: sin estrategia clara de PI, no hay industria de salud competitiva.
La PI como Infraestructura Estratégica
El análisis de la WIPO 2025 valida lo que el análisis de PINNOS ya sugería: Colombia necesita fortalecer con urgencia su institucionalidad de PI, reducir la fragmentación, mejorar los tiempos de respuesta y calidad de sus trámites, consolidar oficinas de transferencia tecnológica y aumentar la articulación entre universidades, centros de investigación, hospitales universitarios, startups y empresas farmacéuticas.
PINNOS 2024 advertía que Colombia no podrá competir en tecnologías sanitarias sin políticas públicas de PI que atraigan inversión y reduzcan el riesgo percibido por actores nacionales e internacionales. Los datos de la WIPO muestran que los países que lideran en PI son los mismos que lideran en exportación de medicamentos, producción biomédica, atracción de ensayos clínicos y desarrollo de terapias avanzadas.
Estrategias de PINNOS 2025 Validadas por la WIPO
Las estrategias propuestas en PINNOS 2025 para fortalecer el ecosistema están directamente alineadas con las mejores prácticas globales:
- Regulación Inteligente y Habilitadora: La propuesta de crear un sandbox regulatorio, adoptar Buenas Prácticas Regulatorias (BPR) y mecanismos de reliance es fundamental para reducir las barreras que frenan la innovación en Colombia.
- Financiamiento Inteligente de CTI-Salud: La recomendación de articular financiamiento mixto (público-privado) apalancado en un marco de PI sólido es la fórmula que han seguido los países líderes en innovación en salud.
- Desarrollo de Industria Propia: La aspiración de desarrollar una industria propia de tecnologías sanitarias solo será posible si se adopta y prioriza un sistema de PI que atraiga inversión y proteja la innovación local.
Declaraciones y Llamado a la Acción
El director de INNOS, Carlos Felipe Escobar Roa, señaló: “La propiedad intelectual es una pieza clave para construir un sistema de salud innovador, sostenible y competitivo. El WIPO 2025 confirma que Colombia tiene talento y creatividad, pero necesita fortalecer su marco institucional para transformar esas capacidades en bienestar y desarrollo”.
INNOS destaca que este informe llega en un momento crucial para el país, en medio de una crisis profunda del sistema de salud. La propiedad intelectual puede convertirse en un habilitador estratégico para fortalecer la investigación, dinamizar la economía del conocimiento y promover productos sanitarios desarrollados en Colombia.
La tarea es urgente. Debemos pasar del diagnóstico a la acción, implementando las estrategias de Regulación Inteligente y fortalecimiento del sistema de PI para desatar el enorme potencial de nuestro ecosistema. Solo así podremos convertir la innovación en la palanca que transforme nuestro sistema de salud y posicione a Colombia como un líder regional en ciencias de la vida.
Contacto para medios:
INNOS – Instituto de Innovación en Salud
Universidad El Bosque
innos@unbosque.edu.co
por Coordinacion Innos | Dic 4, 2025 | Uncategorized
¿Cómo influyen los ecosistemas de innovación en la calidad de los sistemas de salud?
La innovación en salud se entiende como la generación de soluciones novedosas que hacen bien y se adoptan para cuidar y mejorar la salud, el sistema de salud y fortalecer la industria, los servicios y las tecnologías de la salud. (PINNOS, 2024). La innovación en salud tiene la capacidad de fortalecer y dinamizar los sistemas sanitarios, de forma que se hagan más eficientes y que consigan sus objetivos sociales. De la misma manera, la innovación en este sector apunta a fortalecer la industria, los servicios y las tecnologías dedicadas a la salud, en todos los niveles y para todas las problemáticas.
En un ambiente totalmente polarizado con respecto a la organización del sistema de salud en Colombia, surge una opción real y confiable que es el Ecosistema de Innovación en Salud. Se trata de una red bien organizada, dinámica, productiva y con altísima capacidad de generar soluciones probadas durante años. En momentos tan críticos como el actual, el Ecosistema de Innovación en Salud constituye un activo de alto valor para producir las soluciones que el sistema requiere.
Definición y Componentes del Ecosistema
Un Ecosistema de Innovación en Salud (EIS) es el conjunto de organizaciones, instituciones e individuos que trabajan para promover la innovación sanitaria. En un buen ecosistema se fomenta la colaboración entre actores de sectores diversos: salud, ciencia, tecnología, emprendimiento, educación, gobierno, sociedad civil, para transformar la sociedad y mejorar la calidad de vida de las comunidades respondiendo efectivamente a los desafíos propios de salud, a los enfrentan los sistemas de salud y a la oportunidad de desarrollar las industrias de tecnologías sanitarias.
Del ecosistema hacen parte una amplia variedad y número de actores, de los cuales son esenciales los emprendedores quienes generan las nuevas respuestas a necesidades apremiantes, así como a problemáticas estructurales. También es importante recalcar el papel de las universidades y centros de investigación quienes aportan conocimiento científico de alta calidad, las empresas prestadoras de servicios de salud, la industria farmacéutica y de dispositivos médicos, las compañías aseguradoras, e incluso las instituciones reguladoras que están en el gobierno.
Los pacientes y las organizaciones sociales y gremiales están totalmente vinculada con el Ecosistema y son cruciales en la producción de bienes y servicios de alta calidad y que estén acordes con las necesidades de la ciudadanía.
Para comprender los alcances y la importancia de la innovación en salud, es fundamental tener en mente que sólo mediante la interacción coordinada de entidades públicas y privadas en un verdadero Ecosistema de Innovación en Salud, se puede avanzar en los objetivos mencionados.
No existe, por ende, un ecosistema si no se construyen relaciones colaborativas entre actores que son en esencia, diversos.
Para comprender con mayor profundidad el valor del Ecosistema de Innovación en Salud en el país, hemos invitado a dos expertos, quienes están directamente vinculados con la innovación y el emprendimiento en este sector. Se trata de Jacobo Estrada, fundador y CEO de TeKer Salud y Diego Alejandro Rojas Villarraga, diseñador estratégico con capacidad de potenciar el desarrollo empresarial a través de la gestión estratégica de la Innovación e Investigación.
Les invitamos a escuchar sus reflexiones y sus recomendaciones para los próximos años, que aportan una mirada con conocimiento y experiencia, muy importante ante la coyuntura política que se aproxima y ante los desafíos del sistema sanitario. De esta forma les damos la bienvenida a un nuevo episodio de Territorios de Innovación en Salud.
Escucha completo el capito aquí: Episodio 11
por Coordinacion Innos | Dic 2, 2025 | Uncategorized
JOSE VLADIMIR GUZMAN RIVERA
Candidato a Doctor en Salud Pública, Magister en Epidemiología, Especialista en Gerencia en Salud Ocupacional, Enfermero
El análisis del comportamiento histórico del VIH y de su evolución en Colombia permite dimensionar la magnitud de los retos actuales. Desde 1981, cuando surgieron los primeros casos de inmunodeficiencia en Estados Unidos, hasta hoy, el mundo ha sido testigo de avances científicos y transformaciones sustanciales en los sistemas de salud. Lo que inicio como una enfermedad asociada a alta mortalidad, estigma y desconocimiento, se convirtió progresivamente en una condición crónica manejable gracias al desarrollo del tratamiento antirretroviral en 1987 y, de manera decisiva, con la llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad en 1996. Esta transformación constituye uno de los logros más significativos de la medicina moderna.
En Colombia, según el Instituto Nacional de Salud, durante 2024 se notificaron 19.344 casos de personas que viven con VIH (PVV) confirmados por laboratorio, una reducción del 2,5 % frente a los 19.833 registrados en 2023. Sin embargo, esta tendencia no es similar en el territorio nacional: ciudades como Neiva, Cúcuta, Pereira, Ibagué, Valledupar, Bucaramanga y Medellín reportaron incrementos en las notificaciones respecto al año anterior. De acuerdo con estimaciones de ONUSIDA y el Ministerio de Salud, en el país viven alrededor de 185.954 personas con VIH, de las cuales cerca del 70 % conocen su diagnóstico, el 64 % reciben tratamiento antirretroviral y aproximadamente el 57 % logran supresión viral. Aunque estos indicadores reflejan avances, evidencian también una brecha considerable frente a la meta internacional 95-95-95 para 2030. El cual busca que, para esa fecha, el 95% de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico, el 95% de ellas reciban terapia antirretroviral, y el 95% de las que reciben tratamiento tengan supresión viral.
Los avances terapéuticos han sido determinantes: actualmente existen medicamentos con menor toxicidad y esquemas que facilitan la adherencia y mejoran la calidad de vida. Asimismo, la evidencia científica ha demostrado que una persona con carga viral indetectable no transmite el virus, lo que representa un hito para la reducción del estigma y la prevención. Sin embargo, estos logros dependen de un elemento esencial: la continuidad, oportunidad y calidad de la atención en salud. La interrupción del tratamiento, incluso por lapsos breves, puede revertir años de control clínico y comprometer la salud individual y colectiva.
En este contexto, preocupa de manera particular la posible suspensión de los servicios que la IPS SIES Salud presta a los afiliados de Nueva EPS. La atención especializada para personas que viven con VIH/SIDA no puede ser reemplazada de forma inmediata ni en condiciones equivalentes, y su interrupción implica riesgos clínicos severos: aumento de la carga viral, aparición de resistencias, progresión a SIDA y mayor mortalidad. En pacientes con supresión viral, la suspensión del tratamiento compromete la estabilidad lograda; en quienes inician proceso terapéutico, afecta la etapa crítica de adherencia.
Estas interrupciones también deterioran la confianza en el sistema de salud, incrementan la ansiedad de los pacientes y profundizan las barreras de acceso, especialmente en poblaciones vulnerables. Desde la perspectiva epidemiológica, las consecuencias son aún más graves: el aumento de la carga viral en los pacientes que viven con VIH eleva el riesgo de transmisión y amenaza con hacer retroceder los avances alcanzados durante más de dos décadas. La literatura internacional señala que la discontinuidad del tratamiento antirretroviral, incluso por pocas semanas, puede incrementar la transmisión entre un 12 % y 15 % en escenarios urbanos de alta prevalencia.
Para el sistema de salud colombiano, la eventual salida de un prestador especializado como SIES Salud generaría una sobrecarga para otras instituciones, afectaría la cadena de suministro de medicamentos y obligaría a un proceso complejo de reasignación de miles de pacientes. Esto suele traducirse en retrasos, pérdida de seguimiento clínico y deterioro de la calidad de la atención. En este marco, la continuidad del tratamiento antirretroviral es un derecho fundamental protegido por el artículo 49 de la Constitución Política, además la Ley Estatutaria 1751 de 2015, regula este derecho, estableciendo que la salud es un derecho fundamental autónomo y que los servicios deben ser garantizados con oportunidad, continuidad, eficacia y calidad.
La experiencia internacional demuestra que los sistemas de salud que han hecho avances sostenidos frente al VIH se caracterizan por modelos de atención integrados, estables y centrados en la persona. Mientras países como Brasil y Argentina operan con provisiones estatales robustas, Colombia continúa dependiendo de modelos fragmentados y de prestadores privados cuya capacidad técnica y financiera es variable. En este escenario, una eventual interrupción de los servicios de SIES Salud no constituiría una reestructuración administrativa, sino un evento de alto impacto clínico y epidemiológico con riesgo de aumentar la morbilidad, la mortalidad, la transmisión del virus y el retroceso en indicadores de salud pública.
El país no puede permitir retrocesos epidemiológicos evitables ni interrupciones en la atención de una condición que requiere continuidad absoluta. Es por esto que desde la academia hacemos un llamado urgente a los tomadores de decisiones del país para que se adopten las medidas necesarias que eviten la interrupción de los servicios prestados por SIES Salud, una situación que podría desencadenar una crisis mayor en el sistema de salud dada la eventual suspensión de una red de atención especializada. Es indispensable fortalecer las políticas públicas, consolidar modelos de atención estables y garantizar que los avances terapéuticos construidos durante cuatro décadas no se vean comprometidos por fallas administrativas o estructurales. En un país donde miles de personas dependen diariamente de la continuidad de su tratamiento.
por Coordinacion Innos | Dic 2, 2025 | Uncategorized
Continuando con el análisis del informe de la OCDE sobre los sistemas de salud de sus integrantes, que comenzamos hace algunos días con el análisis de los indicadores del Estado de Salud; ahora revisaremos algunos de los indicadores de Determinantes sociales, Factores de Riesgo, Acceso y Calidad de la atención, de Colombia, tomando referencias a otros países con desempeño sobresaliente y a los promedios generales de la OCDE.
Factores de riesgo y determinantes sociales
- En Colombia, solo el 9,8% de las personas fuma a diario, un poco menos que el promedio de la OCDE, que es 14,8%. No obstante, este promedio es mucho más alto que el de Islandia (5,6%) y Costa Rica (6,2%). También es importante señalar que en Colombia la diferencia entre hombres y mujeres es muy grande. El promedio de fumadores hombres fue de 13,8% y el de mujeres 6,0%. Según el reporte, este dato es de 2019, lo cual también debe tenerse en cuenta al momento de tomar decisiones o diseñar estrategias de intervención.
- El uso de drogas ilícitas (en general) no tiene dato para Colombia en este reporte. Es importante mencionar que sí hay datos del uso de cocaína y opioides en el último año. Con respecto a cocaína, Colombia presenta un promedio de consumo de 0,62% en población de 15 a 65 años. Este dato es la mitad del promedio OCDE, con 1,3%. El mayor promedio es de Australia con 4,5%. En cuanto a los opioides, el comportamiento del indicador es similar, con un 0,3%, mientras la media de OCDE es 0,7% y el dato más alto es de Estados Unidos, con 3,6%
- El consumo de alcohol también es menor en Colombia con 4,2 litros por persona al año, frente a 8,5 en promedio en la OCDE. El consumo muestra un aumento en Colombia entre 2013 con un promedio de 3,5 hasta el de 4,2 de 2023. El país con el mayor promedio de los 37 analizados es Rumania con 12,3.
- Contaminación atmosférica: Los datos OCDE 2025 muestran exposición poblacional a la contaminación por material particulado de 2,5 micras en el aire. En promedio, la gente en los países de la OCDE estuvo expuesta a 11,2 microgramos de partículas finas (PM2.5) por metro cúbico en 2020. Solo Finlandia logró estar por debajo del límite recomendado por la OMS, que es de 5 microgramos por metro cúbico. En cuanto a Colombia, el dato publicado es de 14 microgramos por metro cúbico en 2020, lo que ubica al país por encima del promedio OCDE. India tiene el nivel más alto con 47.
- De otra parte, se presentaron datos de emisión de gases de efecto invernadero. En este indicador Colombia está dentro de los países con menor aporte de estos contaminantes con 2,8%. Este indicador es el resultado de un modelo que calcula cuántas emisiones se generan por la demanda de servicios de salud, que incluyen las que se producen dentro de los hospitales y clínicas y las que surgen al suministrarles energía, fabricar los insumos que usan y en toda la cadena de suministro. El promedio de OCDE fue: 4,4% y Estados Unidos en el nivel más alto con 6,8%
- En promedio, el 35% de los adultos en Colombia no hace suficiente actividad física. Este dato es menor en hombres (28%) que en mujeres (41%). El porcentaje promedio es más alto que el de la OCDE (30%). El mejor resultado es de Suecia con 11%.
Acceso, calidad y satisfacción ciudadana
- El Acceso a los servicios de salud (cobertura de afiliación) en Colombia llega hasta el 99%, que es un punto más alto que el promedio OCDE. En este informe, con datos de 2024, 21 países reportaron cobertura del 100%. El dato más bajo es de México con 78%. Llama la atención que el tercer dato más bajo es de Estados Unidos, con 92%.
- Sin embargo, la Satisfacción de los usuarios con el servicio en Colombia solo alcanza a ser del 46% de las personas que opinan que la accesibilidad a la atención es buena, mientras que el promedio de la OCDE es de 67%.
- La disponibilidad de camas hospitalarias por 1.000 habitantes para Colombia fue de 1,9 en 2023. El promedio OCDE es de 4,2 y el dato más alto es de Corea con 12,6 camas por cada 1.000 habitantes. El resultado más bajo es de México con 1,0.
- Se presentan porcentajes de niños elegibles que han recibido dos dosis de una vacuna contra el sarampión y tres dosis de la vacuna contra difteria, tétanos y tos ferina, en 2024. El 89% de los niños elegibles fueron vacunados contra DTP en Colombia, cifra inferior al promedio de la OCDE que es 93%. En cuanto a sarampión, Colombia llegó al 86% y el promedio OCDE es de 89%.
Datos no disponibles para Colombia:
La ausencia de algunos datos del país en este reporte es un aspecto para analizar. Sería importante establecer las causas de no contar con estos datos, porque, según se indica, provienen de fuentes oficiales y de estadísticas que deberían estar disponibles para su análisis y para que sirvan de base en la definición de estrategias e intervenciones. A continuación, presentamos un breve listado de algunos datos que no aparecen en el informe, con respecto a los indicadores que previamente se han revisado.
- No hay datos sobre la frecuencia de uso de vapeadores en población de 15 años o más.
- No hay datos comparables sobre cuántas personas se consideran obesas.
- No hay datos comparables disponibles sobre consumo de alcohol en adolescentes.
- No hay datos disponibles sobre necesidades en salud no atendidas.
- No hay datos sobre población mayor de 65 años vacunada contra influenza.
- No hay datos sobre cobertura de tamizaje de cáncer de colon, cervicouterino ni de mamografías.
Análisis y conclusiones.
Colombia presenta una cobertura sanitaria cercana al 99%, pero los resultados en salud siguen rezagados frente al promedio de la OCDE. La satisfacción ciudadana alcanza solo el 46%, frente al 67% en la OCDE. Se recomienda fortalecer la atención primaria, la prevención, la inversión en recursos humanos y la calidad del servicio.
Aunque la cobertura poblacional es muy alta no se traduce en resultados proporcionales en satisfacción ni en los resultados analizados anteriormente, sobre morbilidad y mortalidad.
Los datos sobre algunos factores de riesgo como el consumo de tabaco y alcohol son positivos al compararlos con el resto de los países de la OCDE, pero deben analizarse con mayor profundidad, revisando distribución poblacional, por zonas geográficas y distintos rangos de edad y grupos específicos. No pueden considerarse un triunfo del sistema ni bajar la guardia en su seguimiento y control.
Algo similar ocurre con la contaminación por material particulado, que no es muy alta al compararla con el resto de los países. Sin embargo, no es de ninguna forma, un resultado positivo y, seguramente si se analiza por regiones y se comparan zonas urbanas e industriales con zonas rurales, los niveles serán preocupantes para los centros con mayor población, lo cual aumenta significativamente la exposición a este contaminante, y a otros no evaluados en este reporte.
La vacunación también debe revisarse con cuidado, porque Colombia históricamente ha tenido niveles muy altos y coberturas útiles en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Aún así, los datos que muestra la OCDE no reflejan estas tendencias y hacen pensar en que debe mejorar la cobertura de vacunación en el país.
Finalmente, este informe debe considerarse como un insumo útil para su revisión en espacios académicos y del gobierno, de forma tal que sirva para resolver las brechas de información (datos ausentes) y para revisar y fortalecer las intervenciones y las políticas públicas del país en materia de salud y bienestar general. Los datos muestran avances, así como debilidades y grandes oportunidades de mejora para Colombia.
*Fuente principal: OECD Health at a Glance 2025 – Country Notes (Colombia) y OECD Health Statistics 2025.
por INNOS | Nov 24, 2025 | Uncategorized
Las ENT son las principales causantes de mortalidad en Colombia y en el Mundo. La innovación ofrece nuevas perspectivas y respuestas para enfrentarlas.
En este grupo encontramos las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas. A nivel global son las responsables de más de 43 millones de muertes al año. En Colombia el DANE informó que ocurrieron más de 63.000 muertes en 2024, por enfermedades del cardio y cerebro vasculares.
En América Latina, las ENT constituyen uno de los mayores desafíos para los sistemas de salud. Para enfrentarlas se re requieren recursos adicionales a los disponibles, porque estas enfermedades generan costos muy altos a los sistemas sanitarios y tienen efectos profundos en el crecimiento económico. Según el estudio publicado por el DANE, en 2022 las enfermedades cardiovasculares generaron una pérdida entre el 0,5% y el 1% del PIB del país.
Según un estudio reciente publicado por FIFARMA el impacto socioeconómico de las ENT es muy significativo en las economías de varios países de la región:
| País |
% PIB |
Monto (USD millones) |
Enfermedades destacadas |
| Argentina |
6,4 |
38.200 |
Cardiovasculares |
| Brasil |
4,1 |
77.100 |
Neoplasias |
| México |
3,6 |
46.700 |
Diabetes |
| Colombia |
3,1 |
10.900 |
Cardiovasculares, Neoplasias, Diabetes |
| Chile |
4,1 |
11.700 |
Neoplasias, Diabetes |
| Ecuador |
3,5 |
3.600 |
Diabetes, Cardiovasculares, Neoplasias |
| Costa Rica |
4 |
2.800 |
Diabetes, Cardiovasculares, Neoplasias |
| Perú |
2,5 |
5.600 |
Neoplasias |
Fuente: FIFARMA- WIFOR. Carga socioeconómica de las principales enfermedades en ocho países de América Latina. (https://fifarma.org/wp-content/uploads/2024/07/TR-EN-ES-SoC-burden-in-Latinoamerica-General-White-paper.-110620241.pdf)
La inversión y la investigación en ENT en el mundo están entre las prioridades de gobiernos y sector privado. De esta forma, ha sido posible desarrollar permanentemente, nuevas estrategias y nuevos medicamentos y dispositivos para intervenir desde la prevención hasta la rehabilitación y el cuidado paliativo. Todo ello acompañado de grandes apuestas económicas en la investigación básica biomédica y en la farmacéutica.
Así mismo, se han desarrollado acciones exitosas de salud pública, que incluyen la promoción de Ambientes libres de humo, el desarrollo de etiquetado nutricional frontal y campañas de información y comunicación del riesgo, que han mostrado resultados positivos en varios países.
Todo lo anterior, acompañado por políticas de fomento al consumo de alimentos saludables, especialmente en niños, niñas y jóvenes, y restricciones a la publicidad de tabaco y alcohol están siendo implementadas con éxito en muchos países del mundo, incluyendo algunos en América Latina.
Las ENT, además, tienen relación directa con la salud mental y actualmente se desarrollan enfoques de atención primaria, que integran las intervenciones también en este campo, para lograr mejores resultados.
Nuevas tecnologías para las ENT.
Múltiples soluciones basadas en inteligencia artificial apoyan actualmente la vigilancia epidemiológica para detectar amenazas sanitarias, incluyendo ENT, de forma más rápida y precisa. Junto con estas nuevas estrategias, la utilización cada vez mayor de dispositivos personalizados para el monitoreo de hábitos que se potencializan con el manejo y análisis de grandes bases de datos; constituyen avances importantes en el enfoque y tratamiento de las ENT.
También es importante destacar los avances en salud digital, que han ampliado la cobertura y el acceso en zonas rurales y en zonas urbanas periféricas con déficit en la prestación de servicios de atención primaria. Con ello se ha ampliado el acceso a pruebas diagnósticas para el cáncer, mejorando la oportunidad en la identificación de la enfermedad en etapas tempranas.
Nuestros invitados a este nuevo episodio de Territorios de Innovación en salud, la doctora Diana Marcela Forero, experta en salud pública y el doctor Wilson Cubides Martínez, conocedor en profundidad de la problemática del cáncer en nuestro país, nos aportan valiosos conceptos y sus conocimientos en el campo de la prevención, haciendo énfasis en la necesidad de un trabajo colaborativo intersectorial, que fortalezca las estrategias preventivas y aproveche las nuevas tecnologías para mejorar la identificación temprana y la gestión global del riesgo para las ENT. Ambos reconocen los grandes avances de nuestro país en prevención y tratamiento y los aportes de los emprendedores y de la industria para enfrentar el aumento y el gran impacto de estas enfermedades.
De esta forma les invitamos a escuchar este nuevo episodio de Territorios de Innovación en Salud.
Bienvenidos.
por INNOS | Nov 21, 2025 | Uncategorized
El 13 de noviembre pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó su informe sobre el desempeño de los sistemas de salud de los países miembros. Este reporte se construye a partir de fuentes de información oficial y permite establecer una perspectiva general de los sistemas sanitarios, así como comparaciones entre países y con respecto al promedio de toda la organización.
A continuación, presentamos un análisis de algunos aspectos muy relevantes del informe en su versión 2025, con énfasis en Colombia y en comparación con los resultados medios de la OCDE, así como con algunos países que muestran cifras de interés y de referencia en cada indicador.
Resumen del informe OCDE
El Panorama de la Salud (Health at a Glance) se construye mediante una selección de indicadores específicos sobre varios aspectos de salud pública y desempeño de los sistemas de salud. Estos indicadores se evalúan por cada país miembro de la OCDE, e incluyen los socios estratégicos y los países candidatos a adhesión. Los análisis que presenta el reporte y los datos se obtienen de estadísticas nacionales oficiales más recientes y comparables junto con otras fuentes complementarias.
Según se ha publicado, en la versión 2025, los indicadores elegidos se analizaron para presentar diferencias entre países y a lo largo del tiempo, en cuanto a las siguientes categorías:
- Estado de salud,
- Determinantes Sociales,
- Factores de riesgo,
- Acceso y calidad de la atención,
- Gasto sanitario y
- Recursos del sistema de salud.
El reporte contiene un capítulo especial enfocado a analizar y comparar condiciones de género y salud.
En esta nota vamos a analizar los indicadores de Estado de salud y de esperanza de vida del país, con respecto a los promedios de la OCDE.
Estado de salud y esperanza de vida
- Esperanza de vida al nacer: Colombia presenta un promedio de 77,5 años frente a los 81 años de promedio de la OCDE, lo cual es un resultado negativo ante este grupo de países. Este dato, que es de 2023, es 3,2 años más alto para Colombia con respecto al de hace 10 años, lo cual indica un incremento cercano al 4% en este periodo. Los países con mejor resultado son Suiza, Japón y España; todos por encima de 84 años en promedio.
- Mortalidad evitable: Este indicador se divide en dos indicadores: Mortalidad Prevenible y Mortalidad Tratable. Colombia tiene resultados deficientes y peores que el promedio de la OCDE en ambos. De una parte, en Mortalidad Prevenible tiene 304 muertes por 100.000 habitantes y, de otra parte, en Mortalidad Tratable en el país tiene un promedio de 115 muertes por 100.000 habitantes. Ambos datos corresponden al año 2024. Cuando se acumulan para construir el indicador de Mortalidad Evitable, Colombia queda en último lugar con 419 muertes por 100.000 habitantes, muy por encima del promedio OCDE que es de 222. El mejor desempeño lo tiene Suiza con 114 muertes por 100.000 habitantes, casi la mitad de Colombia.
Según el informe, la Mortalidad Prevenible se refiere a enfermedades infecciosas y lesiones, entre otras afecciones asociadas con factores de riesgo como el consumo de tabaco, vinculado a cánceres y enfermedades cardiovasculares; mientras que la Mortalidad Tratable incluye enfermedades circulatorias, como infarto cardiaco y accidente cerebrovascular, y condiciones metabólicas como diabetes y cáncer.
- Mortalidad infantil: 16,8 por 1.000 nacidos vivos (dato de 2021) que también es uno de los más elevados del conjunto de países. Frente al promedio OCDE que fue 4,0, es uno de los datos más preocupantes, a pesar de que la tendencia ha sido positiva en el país, que logró una reducción de 20,7 en 2013 al 16,8 de 2021. Los mejores resultados son de Japón y Finlandia con 1,8 y 1,9 respectivamente.
- Mortalidad materna: Colombia muestra una reducción del indicador entre el periodo de 2011 a 2013 y el periodo más reciente de 2021 a 2023. En el primero el promedio del indicador fue 63,3 muertes por 100.000 nacidos vivos y en el segundo el promedio fue de 59,9 por 100.000 nacidos vivos. Este es un avance de 3,4 en el indicador, que, en todo caso, resulta insuficiente al compararlo con los demás países de la OCDE. Colombia tiene el segundo dato más alto, superada solo por Perú y lejos del promedio OCDE que fue: 10,3. El mejor desempeño es de Islandia e Irlanda ambos con 0,0 muertes en el periodo de 2021 a 2023.
- Cáncer: El informe muestra que Colombia tiene niveles relativamente bajos de incidencia y mortalidad por cáncer, en comparación con los demás países y con el promedio OCDE. Para 2022 la incidencia en el país fue: 178 por 100.000 habitantes, la sexta más baja de los 38 países (promedio OCDE: 291). En cuanto a la mortalidad, el comportamiento del indicador es similar, siendo el octavo más bajo del grupo de países, con 163 casos por 100.000 habitantes, frente a 191 del promedio OCDE, en el mismo año 2022.
- Salud mental: Si bien el informe presenta varios indicadores de salud mental, algunos de ellos provienen de encuestas poblacionales y no todos los países cuentan con datos de estas encuestas. Este es el caso de Colombia, del que no se dispone de información para los indicadores de autorreporte del estado de salud. No obstante, existe el indicador de suicidios que también es analizado y comparado con los demás países y con el promedio OCDE. Colombia tiene un nivel bajo de suicidios con una tasa estandarizada por edad de 6,2 por 100.000 habitantes, frente al promedio OCDE que fue de:10,7. En Colombia llama la atención la gran diferencia de tasas de suicidio entre hombres y mujeres porque para los hombres fue de 10,8 frente a 2,1 de las mujeres. Esta diferencia se mantiene en todos los países, aunque no es tan amplia en algunos de ellos ni en el promedio general que fue de 5,0 para mujeres frente a 17,2 para hombres.
Al analizar este primer grupo de indicadores se pueden extraer algunas conclusiones:
1) Esperanza de vida
- Brecha negativa frente a la OCDE (77,5 vs 81 años).
- Tendencia nacional al alza: +3,2 años en una década (~4%), lo que indica progreso sostenido, pero insuficiente para converger con el promedio OCDE.
2) Mortalidad evitable
- Colombia queda última en el agregado (419/100.000), y por encima del promedio OCDE (222).
- Prevenible (304/100.000): sugiere déficits en prevención y control de riesgos (infecciosas, lesiones, tabaco, etc.).
- Tratable (115/100.000): señala brechas en diagnóstico oportuno y calidad de la atención.
- Implica que el acceso nominal no está logrando traducción efectiva en resultados (fallas en continuidad, oportunidad y resolutividad, especialmente en redes de urgencias y crónicas).
3) Mortalidad infantil (MI)
- 16,8 por 1.000 NV (2021) frente a 4,0 OCDE: rezago importante pese a la reducción desde 2013.
- Apunta a cuellos de botella en periodo perinatal y neonatal (control prenatal, parto seguro, RCP neonatal).
4) Mortalidad materna (MM)
- Descenso leve (63,3 → 59,9 por 100.000 NV), pero segundo dato más alto del conjunto y muy lejos del promedio OCDE (10,3).
- Sugiere brechas en urgencias obstétricas, referencia y contrarreferencia, transporte sanitario y calidad del parto y posparto.
5) Cáncer
- Incidencia (178) y mortalidad (163) por 100.000 en 2022 menores al promedio OCDE (291 y 191).
- Posible subregistro (p. ej., tamizajes, oportunidad diagnóstica). El buen resultado podría combinar menor incidencia real con diagnóstico tardío
6) Salud mental
- Tasa de suicidio baja (6,2/100.000) vs OCDE (10,7), pero brecha de género marcada (H: 10,8 vs M: 2,1).
- Falta de indicadores de autorreporte limita la lectura integral.
Conclusiones
- Cobertura ≠ resultados: el país ha avanzado en cobertura y ganado años de vida, pero no se transforma ese acceso en reducción de mortalidad evitable, especialmente en prevenible (riesgos, lesiones, infecciosas) y en tratable (IAM, ACV, diabetes, cáncer).
- Nudos críticos materno‑infantiles: Mortalidad Infantil y Mortalidad Materna son los rezagos más notorios frente a OCDE, concentrando pérdidas de AVPP (años de vida potencialmente perdidos) en etapas sensibles del curso de vida.
- Enfermedades crónicas y urgencias tiempo‑dependientes: las cifras evidencian brechas en la cadena de valor clínica (detección, adherencia, continuidad, traslado y respuesta hospitalaria).
- Datos de Cáncer aparentemente favorables, deben ser analizados con prudencia. Conviene triangular con registros poblacionales, tamizajes y estadios al diagnóstico para evitar falsas lecturas optimistas por subregistro.
- Salud mental: baja mortalidad por suicidio es positiva, pero la diferencia por sexo exige intervenciones focalizadas en hombres y vigilancia de otras métricas (intentos, consumo problemático, violencia).
- Gestión basada en datos: la ausencia de algunos indicadores (autorreporte, y encuestas poblacionales masivas) obstaculiza la evaluación y el pilotaje fino de políticas.
Este informe aporta información muy valiosa para entender la situación actual de salud en el país y ver el comportamiento de un grupo de países comparables, aunque en mejor situación que Colombia, dado que son los de mayor desarrollo social y económico en el mundo. Es fundamental analizar cada dato teniendo en cuenta su temporalidad para comprender las tendencias y los rezagos de información que todavía se presentan. Queda, sin dudas, mucho esfuerzo por hacer para avanzar hacia los niveles de los países que lideran en estos indicadores.
Próximamente continuaremos con el análisis de este interesante reporte, revisando otro grupo de indicadores y cómo está Colombia frente los referentes internacionales en salud.
*Fuente principal: OECD Health at a Glance 2025 – Country Notes (Colombia) y OECD Health Statistics 2025.